Santos SANZ VILLANUEVA | Publicado el 28/11/2001 | Ver el número en PDF
Bermejo pertenece a esa clase de narradores que disfrutan contando peripecias dramáticas encarnadas en personajes desgarrados. Al servicio de ese gusto pone la variedad de escenarios y épocas (el Oriente o las Indias; tiempos pretéritos o la actualidad) y su inclinación por una prosa elaborada. La nueva obra de Bermejo, La piedra imán, no se desmarca de esas preferencias generales. La acción se desarrolla en Cuba algo antes de su independencia. De hecho, hitos del proceso cerrado en 1898 van pautando el avance de la anécdota: ambas guerras, la Larga y la Chiquita, la Paz de Zanjón... En paralelo, se precisan datos de la historia política de la metrópolis: la llegada de Amadeo, el asesinato de Prim, la proclamación, boda y muerte de Alfonso XII... Al hilo de unos y de otros, se mencionan e incluso participan en la ficción personajes clave del momento: los independentistas Maceo, Martí o Rizal; las autoridades metropolitanas: el carnicero Weyler, Martínez Campos, Sagasta, Cánovas (y su ejecutor Angiolillo)...