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Ricardo SENABRE | Publicado el 21/12/2006
El hondureño Horacio Castellanos Moya es un escritor experto, que ha cultivado géneros distintos, como el relato breve, el periodismo y la novela. Ha vivido en distintos países y ha conocido de cerca diversas crisis políticas en Honduras, El Salvador, Guatemala y otras naciones vecinas. Posee una buena dosis de experiencias vitales, tiene instinto para narrar sucesos, maneja con habilidad las elipsis y utiliza un lenguaje dúctil, rico de matices y capaz de afrontar con solvencia cualquier modalidad discursiva. Con estas características, no resulta extraño que Desmoronamiento sea, como otros títulos anteriores del autor, una excelente novela. La historia del abogado y político hondureño Erasmo Mira Bossa, con la lenta disgregación del núcleo familiar, el alejamiento de los hijos, las zozobras provocadas por los vaivenes políticos y el fracaso de proyectos e ilusiones se encierran en un relato dividido en tres partes claramente diferenciadas, que por varios motivos hacen pensar en la tradicional división dramática entre planteamiento, nudo y desenlace. La primera, enteramente dialogada, muestra las insalvables desavenencias entre Erasmo y su mujer, Lena, y podría ser una magnífica pieza teatral, con réplicas brillantes que mantienen sin desfallecimientos la tensión del conflicto entre ambos personajes. Incluso los pocos enunciados no dialogados, escritos en presente, desempeñan la misma función que las acotaciones escénicas en el texto teatral impreso: Lena se pone en pie de un brinco y comienza a pasearse; Erasmo se deja caer en un sillón; Lena salta del sofá y se acerca, decidida, a la puerta del cuarto de baño. El conflicto -la decisión de Teti, la hija del matrimonio, de casarse con un salvadoreño de tendencia izquierdista, pese a la oposición violenta de la madre- se plantea ya en estas primeras escenas con extremada eficacia.









Horacio Castellanos Moya. Foto: Moisés Castillo