Gustavo PUERTA LEISSE | Publicado el 03/01/2008 | Ver el número en PDF
A veces la vida cotidiana se infiltra en las novelas para jóvenes de un modo ligero, fresco, sin regocijarse en el realismo crudo ni en la histeria rosa. Ofrecen un retrato desenfadado que comparte con el lector referencias y proximidad en el modo de mirar al mundo. En ocasiones, se articulan en obras bien estructuradas, concisas, con diálogos fluidos y verosímiles. Excepcionalmente, logran armonizar el lenguaje cotidiano y el literario, se enraízan en la tradición literaria y construyen personajes me- morables. Es el caso de esta novela.