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España contra Napoleón

Los libros del bicentenario

Especial 2 de mayo: Libros

LUIS RIBOT | 24/04/2008 |  Edición impresa


Detalle de 'El 2 de mayo de 1808 en Madrid: la lucha con los mamelucos' de Goya

La Guerra de la Independencia (1808-1814)
Enrique Martínez Ruiz
Silex. 2008. 296 pp. 23 e.

José Bonaparte.
Manuel Moreno Alonso
La Esfera. 2008. 552 pp, 26 e.

La cercanía de la fecha simbólica del segundo centenario del 2 de mayo ha incrementado la aparición de publicaciones sobre la Guerra de la Independencia, que ya venía siendo objeto de interés en los últimos tiempos, y que seguirá sin duda suscitando nuevos estudios y ediciones, habida cuenta de que los hechos que ahora conmemoramos no fueron sino el inicio de una larga y complicada contienda, cuyos múltiples efectos han tenido una dilatada presencia en la historia posterior de España.

El libro de Enrique Martínez Ruiz, catedrático de Historia Moderna de la Universidad Complutense, es una ágil síntesis de la guerra enmarcada en la coyuntura política internacional, que trata de responder básicamente a una pregunta: ¿Como es posible que, prácticamente en una década, España pasara de ser una de las grandes potencias a la crisis que habría de marcar profundamente su historia contemporánea? Para ello realiza un trabajo que, pese a su brevedad, no se limita al periodo bélico, sino que se ocupa de la España anterior, en los años finales del reinado de Carlos IV, analiza los diversos aspectos de la guerra, y termina con sus consecuencias, llegando en su estudio hasta la nueva invasión francesa de los Cien Mil Hijos de San Luis, en 1823. El libro es un útil análisis de conjunto para quien desee aproximarse a la historia de la guerra de la Independencia, que tiene entre otras la virtud de la claridad, y en el que destaca el tratamiento de las cuestiones estratégicas y militares, en las que el autor es uno de los mejores especialistas españoles.

Manuel Moreno Alonso, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla, es probablemente quien mejor conoce, en nuestro país, el periodo histórico de la revolución francesa y la época napoleónica, con sus repercusiones en España. Autor de diversos libros sobre tales cuestiones, ha cumplido ahora el objetivo de escribir la primera biografía española completa -del nacimiento a la muerte- de quien fuera rey de España por voluntad de su todopoderoso hermano.

Durante los años de la ocupación, José I fue el principal objeto de los odios suscitados entre la mayoría de los españoles por la invasión, el alejamiento de Fernando VII y las barbaridades cometidas por las tropas francesas. Por tal motivo, fue ridiculizado hasta el extremo. Los patriotas que rechazaban la invasión le tacharon injustamente de borracho, pese a ser abstemio, lo que explica apelativos como Pepe Botella o el rey de Copas, a los que se unían otros, también despectivos, como el de rey plazuelas. No deja de ser curioso que, mientras la memoria entre nosotros de Napoleón, responsable último de cuanto ocurría, ha mejorado sustancialmente, la suya apenas se ha modificado. Seguramente, la razón esté en la admiración que suscitan, pese a todo, la grandeza y la genialidad del emperador, frente a la escasa épica implícita en la sumisión y la dependencia. Nada mejor, por ello, que la ocasión del bicentenario para tratar de acercarnos, sin pasión, a la biografía del personaje.

Moreno Alonso nos presenta a José como un personaje que se vinculará pronto a las ideas de la Revolución y que jugará en ella papeles relevantes, tanto en su Córcega natal como en París, destacándose en las misiones diplomáticas, en Parma o Roma, encomendadas por el Directorio. Con una sólida formación, doctor en ambos derechos por la Universidad de Pisa, autor de una novela sentimental en la línea de Bernardin de Saint-Pierre, culto y vinculado a los intelectuales, amigo de Madame de Stäel, fue un destacado colaborador en el ascenso de su hermano, que se valdría de él, como de tantos otros, para llevar adelante sus ambiciosos planes políticos. No obstante, Moreno Alonso -cuya simpatía por el personaje, frecuente en todo biógrafo, resulta evidente- considera que José reivindicó siempre su propia autonomía de actuación y se enfrentó en más de una ocasión con Napoleón, especialmente durante sus años en España. El autor, que trata en todo momento de resaltar la importancia de José, considera que estaba cargado de buenas ideas y deseos para el gobierno de nuestro país, que las circunstancias de su exaltación al trono, la guerra, las intromisiones constantes del emperador, los problemas que tuvo para controlar el mando militar y la inobediencia de algunos de los generales franceses le impidieron poner en práctica. Señala también que trabajaba de forma incansable en los asuntos de gobierno y recuerda que fue el primer rey constitucional de la historia de España y que todas las grandes transformaciones que abolirían el Antiguo Régimen se pusieron ya en práctica durante su reinado. Fue un rey republicano por su formación y su constitucionalismo, entendiendo por república “todo Estado regido por las leyes”. Desde tales principios, estaba convencido de que los pueblos habrían de recibirle como un libertador. Con todo, y en contra de la idea generalizada del rey odiado, Moreno destaca la adulación de que fue objeto y los entusiastas recibimientos que se le tributaron en algunos momentos, especialmente en Andalucía, Sevilla sobre todo, en los primeros meses de 1810, tras su triunfal campaña militar.

Ciertamente, la biografía de José Bonaparte resulta apasionante, aunque ello se debiera en buena parte a su hermano. Si los tronos fueran electivos, José resultaría seguramente un buen candidato. Esta es al menos la valoración que se desprende del libro, habida cuenta también de su buena actuación como rey de Nápoles (1806-1808). Lástima que las decisiones del emperador le obligaran, a su pesar, a abandonarlo a mediados de 1808, lo mismo que la derrota en Vitoria acabaría años después con su trono español.

El libro de Moreno Alonso nos proporciona, en suma, una idea bastante amable del llamado “rey Intruso”, aunque apenas aporta datos sobre aspectos como el formidable enriquecimiento de José, en Francia y en América, u otra cuestión a la que se alude de pasada: las colecciones de cuadros, joyas, objetos, de arte, monedas y otros bienes que obtuvo como botín de guerra.

Memorias. Campañas de Napoleón en la Pnínsula Ibérica
General Barón de Marbot
Castalia. 336 pp. 20 e.
Recoge este volumen las memorias del Barón de Marbot, general de división de las tropas francesas que participó en las campañas de España y Portugal. Caballero singular de aguda inteligencia, nunca tuvo reparos en criticar los muchos errores que creyó cometía su emperador en su imparable proceso expansivo y prueba de ello son estas memorias. Gracias a ellas podemos situarnos en el lugar del enemigo invasor que, sin perder un ápice de patriotismo, describe críticamente su papel y el de todo su ejército, así como admira el valor de sus oponentes españoles.

Manuel Godoy. Memorias
E. La Parra y E. Larriba (ED.)
Universidad Alicante. 1988 pp. 55 e.
Esta edición de las “Memorias críticas y apologéticas” del “Príncipe de la Paz” que edita la Univer-
sidad de Alicante se suma a la ya publicada por La Esfera con prólogo de Emilio Ruspoli, investigador y descendiente del valido de Carlos IV. El texto de Manuel Godoy viene precedido por una extensa y esclarecedora introducción de los profesores Emilio La Parra e Isabel Larriba y cuenta con un profuso índice onomástico que resulta imprescindible para no perderse en la selva de personajes históricos.

España contra España
Rafael Torres
La esfera. 296 pp. 24 e.
No resulta una tesis novedosa dentro de la historiografía pero tampoco es últimamente muy habitual, en estos días de exaltación patriótica a cuenta del bicentario, afirmar que la Guerra de la Indepencia no hace honor a su adjetivo. ésa es la visión del periodista Rafael Torres al mostrar el conflicto en clave de Guerra Civil ideológica que sentó las bases de la contienda que estallaría más de un siglo después, el 18 de julio de 1936. De esta forma el periodo que va de 1808 a 1812 produjo, según el autor, “un saldo enorme de patriotas con el alma escindida, hombres y mujeres -afrancesados, ilustrados, liberales, gente de paz-, que mantuvieron la lucha en su propio corazón”.

España contra el invasor francés. 1808
César Vidal
Península. 250 pp. 21’50 e.
“La patria está en peligro, Madrid perece víctima de la perfidia francesa. Españoles, acudid a salvarle”. La proclama de Andrés Torrejón, el alcalde de Móstoles, cuya palabras encenderían la llama de la rebelión del dos de mayo de 1808, cifra el contenido del último libro de César Vidal (afirmación atrevida, probablemente en este mismo instante ya se haya tornado el penúltimo). De carácter completamente antagónico al citado de Rafael Torres, el prolífico locutor y escritor habla de “guerra de liberación nacional contra un Napoleón que había puesto en peligro a la nación”.”

Los afrancesados.
Miguel Artola
Alianza. 328 PP. 22 E.
Reedición de un ensayo, que en su día fue tesis doctoral del autor, que se acompaña del prólogo en su día escribió Marañón para su primera edición, Los afrancesados es una de las primeras tentativas de nuestra historiografía por estudiar una figura sobre la que recae un número inusual de tópicos y buenas dosis de desconocimiento. Desde sus motivaciones ideológicas a su represión y exilio final, pasando por la actuación política durante la invasión napoleónica.

El dos de mayo, tres miradas
A. Carpentier / B. Pérez Galdós / J. M. Blanco White
Espasa. 400 pp. 20’90 e.
La Fundación Dos de Mayo. Nación y Libertad, promovida por la Comunidad de Madrid para celebrar el alzamiento capitalino de 1808, recopila en un volumen especial editado po Espasa tres textos clásicos de otros tantos autores fundamentales ambientados en la España en guerra contra el invasor francés. Se trata de las novelas El Siglo de las luces, de Alejo Carpentier y El 19 de marzo y el 2 de mayo, de Benito Pérez Galdós y de la carta duodécima del periodista español José María Blanco White. Puro deleite
narrativo.

España, el infierno de Napoleón
Emilio De Diego
La esfera. 592 pp. 39 e.
Se han narrado los hechos políticos y sociales, las grandes batallas y las hazañas de los héroes pero se echaba en falta en la historiográfia una crónica militar de la Guerra de la Independencia a gran escala, empeño al que se ha dedicado el doctor en Geografía e Historia de la Universidad Complutense Emilio de Diego y cuyos resultados pueden estudiarse en el grueso volumen que presenta ahora La Esfera de los Libros. El libro, muy completo, atiende a los efectivos y a los medios a la estrategia y a la logística, así como al detallado relato de las campañas bélicas.

Memorias (1807-1808)
Juan De Escoiquiz
Renacimiento. 318 pp. 20 e.
En los primeros y cruciales meses de 1808 en los que se suceden el motín de Aranjuez, el fin de la dinastía borbónica y el inicio de la Guerra contra el francés un lúcido testigo, el canónigo Juan de Escoiquiz tomo buena nota de los acontecimientos y más tarde lo recogería todo en estas memorias. El que fuera profesor del futuro Fernando VII trata de justificar en estas páginas su papel pero a la vez se muestra como un apasionado relator de un periodo convulso y trágico.

Dos de mayo. El grito de una nación
Arsenio García Fuentes
Suma de letras. 400 pp. 26 e.
Elaborado como si de un reportaje periodístico se tratara, este ensayo de múltiples vertientes escrito por Arsenio García Fuentes pretende dar una panorámica ambiciosa de toda la Guerra de la Independencia, de cada uno de sus escenarios y lugares. Desde las ca-lles y los barrios de Madrid a la bahía de Cádiz, desde Bailén a las colinas de La Albuera y desde la bahía de Southampton hasta el Parque de Artillería de Monteleón.

La Guerra de la Independencia: un conflicto decisivo
José Manuel Cuenca Toribio
Encuentro. 416 pp. 25 e.
Visión de conjunto sobre la Guerra que arranca en el “Comienzo de la crisis”, en 1807, y se detiene en cuestiones cruciales como los protagonistas del conflicto, la evolución de la campaña, el protagonismo de la Iglesia o la vida cotidiana en un país desgarrado, hasta el regreso de Fernando VII. Cuenca Toribio, galardonado por esta obra con el premio José Ortega y Gasset de la Villa de Madrid, maneja con soltura y amenidad una abundantísima bibliografía, muy actualizada, sin abandonar jamás la objetividad, el espíritu crítico y el rigor.




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