Santos SANZ VILLANUEVA | Publicado el 13/02/2009 | Ver el número en PDF
Uno de los premios que ha obtenido ya Rubén Abella (Valladolid, 1967) en su todavía breve trayectoria, el fiable NH de relatos, es garantía de escritor de mérito e interesante. La originalidad e innato sentido narrativo de El libro del amor esquivo lo confirman, aunque a la vez la novela produce un efecto bastante desconcertante. Los aciertos y las limitaciones conviven en rara simbiosis. Por liquidar primero los defectos, el mayor y capital radica en una prosa llena de convencionalismos verbales o literarios. Anoto los siguientes sólo en las tres páginas iniciales del libro: la devastadora ruptura de un amor, las fosas del anonimato, engalanar las vallas publicitarias, empezar el idilio amoroso con rasguños, irse imponiendo el deseo lento y seguro.