El Cultural
El Mundo
  Búsqueda avanzada
Comparte: Imprimir Imprimir
Enviar a un amigo Enviar a un amigo
Compartir en Facebook Facebook
Compartir en Twitter Twitter
Compartir en Meneame Menéame

revista de libros


Edición impresa |  LIBROS

Vacaciones de invierno

J. M. Benítez Ariza

Paréntesis. 2009. 220 pp., 13 e.

  • Resultados:

Santos SANZ VILLANUEVA | Publicado el 15/05/2009

La literatura también se mueve entre los extremos. En el polo contrario de la agobiante complejidad se halla la sencillez no pretenciosa, sin que lo uno sea mejor que lo otro, pues todo depende del acierto del autor al cumplir su propósito. Por el segundo de esos registros se inclina el gaditano José Manuel Benítez Ariza (1963) en Vacaciones de invierno. El título describe la situación central de la novela. Un niño de 11 años se parte la mandíbula al caer de la bicicleta y le practican una complicada intervención. El tiempo de estancia en el hospital son las inesperadas vacaciones que, ya adulto, evoca en primera persona.

La novela se atiene a la rutina hospitalaria y ningún hecho excepcional ocurre en ella. La cotidianeidad sólo se altera por pillerías infantiles leves o esporádicos sucesos menores y nada más se anima con algún personaje singular (la anciana empeñada en escaparse). Sin embargo, basta con esa materia anecdótica porque el pequeño mundo del centro sanitario encierra el gran teatro del mundo: a escala liliputiense se reproducen el conjunto de tensiones de la existencia: la diversidad de los caracteres humanos (los antagónicos padres; la inocencia o maldad en la infancia; el vitalismo frente al apocamiento...), la realidad corriente y los sueños, las apariencias y el margen de misterio de la vida, la soledad y la compañía, el despertar del sexo, los instintos...

Estos elementos no ocultan un alcance arquetípico, pero nunca caen en lo abstracto porque el autor sabe darles el punto de verdad corriente. Y, además, porque todo ello se presenta con una pertinente simplicidad, que no pobreza, constructiva y estilística. El relato tiene disposición circular (se cierra al acabar las “vacaciones”) y progresa cronológicamente, aunque con incursiones en el pasado. La prosa es clara y sin artificios pero está trabajada con cuidado. Benítez Ariza elige estos limitados medios para hacer su aportación personal a un tema clásico; convierte esas “vacaciones” en jalón destacado del acceso a la madurez del pequeño protagonista.





Blogs, concursos y debates.


participa
La papelera por Juan Palomo
Una humilde propuesta
participa
El Incomodador por Juan Sardá
Los YoGA o lo peor del año
participa
La columna de aire por Abel Hernández
Mapa sonoro es necesario, la tele no
participa
To be continued... por Carlos Reviriego
Laura Dern, iluminada y bipolar
participa
participa
Tengo una cita por Manuel Hidalgo
El irracionalismo de la Razón
participa
Rima interna por Martín López-Vega
Gabriel Celaya: Nada es el mar sin hombre que lo nade
participa
Ondas de Choque por José Luis de Vicente
Eduardo Kac, el arte de la quimera
participa
Esceptrum por Antonio Fernández Ruiz
Adiós a la pasión. Gracias, Steve.