El Cultural
El Mundo
  Búsqueda avanzada
Comparte: Imprimir Imprimir
Enviar a un amigo Enviar a un amigo
Compartir en Facebook Facebook
Compartir en Twitter Twitter
Compartir en Meneame Menéame

revista de libros


Edición impresa |  LIBROS

Martín Casariego "Mi segunda novela acompañó a la primera en un cajón"

A la tercera

  • Resultados:

 | Publicado el 19/06/2009

Con quince años empecé a acariciar la idea, que hasta entonces ni se me había pasado por la cabeza, quizá por descabellada, de convertirme en escritor. Sé que he querido ser futbolista, imagino que también bombero y policía, y está documentado que aspiré a trabajar en la construcción (en una vieja carta a los Reyes Magos pedía una camiseta y un casco de obrero), pero por ninguna parte hay, antes de esa edad, nada que indique una vocación literaria.

Así que, adolescente ya, empecé a rellenar cuadernos con diálogos, descripciones e ideas, material para una futura gran novela. Pero pasaban los años y no empezaba ninguna, ni grande ni pequeña. Con veintitrés, en un rapto de lucidez, comprendí que para ser novelista hay que escribir una novela, y a ello me puse. Terminada, se la di a leer a un par de antiguos profesores de Lengua y Literatura. Uno de ellos, piadoso o cínico, jamás contestó. El otro no supo muy bien qué decirme. Mis hermanos sí: suspenso.

Joven, pujante, inicié otra, ya con veinticuatro años. Había visto en un periódico la convocatoria de un premio, y para llegar a tiempo con la mínima extensión requerida la escribí con muchos puntos y aparte. No lo gané, y mi segunda novela pasó a acompañar a la primera en un cajón.

Pero a la tercera va la vencida. La escribí, sobre todo, en los calores de un verano madrileño. Y como muestra de mi despiste, pasé de enviar mi obra a un premio desconocido de un ayuntamiento, a mandarla al premio Herralde de Novela, en el año 1988. En una carta se daba acuso de recibo, en otra se me notificaba que había pasado la primera criba, una tercera me informaba que estaba entre las siete finalistas, mi emoción crecía. El premio lo ganó Vicente Molina Foix con La quincena soviética. En esa época había conocido a Mercedes Monmany, cuya amistad conservo, y ella me presentó a Jorge Herralde, quien acabó decidiendo publicar Qué te voy a contar en Narrativas Hispánicas en 1989.

Cuando vi el primer ejemplar, pensé con orgullo que no había otro objeto más bello en el mundo, y eso que por entonces, aun sabiendo que Anagrama era una editorial prestigiosa, desconocía hasta qué punto estaba mitificada. La portada era un cuadro de mi hermano Pedro, que ya había abandonado la poesía por la pintura. Los primeros escritores a los que conocí personalmente eran los que publicaban allí: Ignacio Martínez de Pisón, Pedro Zarraluki, Javier Marías, Javier Tomeo, Enrique Vila-Matas, el propio Molina Foix. La novela la presentaron en el Círculo de Bellas Artes Jorge Berlanga y Aitana Sánchez-Gijón. Fernando Trueba la leyó, y me propuso escribir un capítulo de la serie La mujer de mi vida. Emilio Martínez-Lázaro, un guión con él, que se convertiría -con la posterior incorporación de David Trueba- en Amo tu cama rica. A todos les guardo cariño.

La novela obtuvo -esta vez sí- un premio, el Tigre Juan, del Ayuntamiento de Oviedo, a la mejor primera novela publicada en español en 1989. Con el dinero del premio, 500.000 pesetas, viajé por Argentina, y en Buenos Aires cené a solas un par de veces con uno de mis escritores favoritos, Bioy Casares. Creí que lo más difícil ya había pasado. En cierto modo me equivocaba. Ahora, veinte años después, he empezado la continuación de Qué te voy a contar. Y me da miedo, porque es enfrentarme a ese muchacho que escribía con tanta ilusión en un verano de 1987, y no estoy seguro de quién va a resultar ganador.


DESDE ENTONCES

Tres años después de la publicación de Qué te voy a contar, Martín Casariego (Madrid, 1962) lanzó Algunas chicas son como todas y en 1997 obtuvo el premio Ateneo de Sevilla con La hija del coronel. Autor, entre otras, de Nieve al sol o La primavera corta, el largo invierno, y guionista de Dos por dos y Amo tu cama rica, en octubre de 2008 Casariego obtuvo el II premio Ciudad de Logroño por su novela La jauría y la niebla.



Blogs, concursos y debates.


participa
To be continued... por Carlos Reviriego
Laura Dern, iluminada y bipolar
participa
participa
Tengo una cita por Manuel Hidalgo
El irracionalismo de la Razón
participa
El Incomodador por Juan Sardá
Artistas y público, el divorcio
participa
Rima interna por Martín López-Vega
Gabriel Celaya: Nada es el mar sin hombre que lo nade
participa
La papelera por Juan Palomo
De dominio público
participa
Ondas de Choque por José Luis de Vicente
Eduardo Kac, el arte de la quimera
participa
La columna de aire por Abel Hernández
Tanned Tin: Oído, olfato, vista, gusto y tacto
participa
Esceptrum por Antonio Fernández Ruiz
Adiós a la pasión. Gracias, Steve.