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Aquí no hay crisis

Siete economistas que triunfan en las listas de ventas con sus ensayos explican las claves de su éxito

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 | Publicado el 10/07/2009

Mercados huérfanos, almacenes que rebosan, escaparates a los que nadie se acerca... Y sin embargo, cierta mercancía se ha revelado inmune al irresistible bajón de un consumo asolado por la crisis: los libros que la explican. Vencer a la crisis escribiendo sobre ella, tal es la divisa. En el desolado paisaje del ensayo en nuestro país, cuyas ventas caen en picado desde hace meses, solamente triunfan los libros que encaran la crisis.




Los volúmenes que incluyen la crisis en sus títulos se aupan a las listas de ventas gracias a unos lectores ávidos de explicaciones. Leopoldo Abadía, Carlos Rodríguez Braun, Carlos Salas, Fernando Trías de Bes, Santiago Niño, Alberto Recarte y el maestro Fabián Estapé responden a las siguientes preguntas sobre el fenómeno:

1. ¿Por qué los libros sobre la crisis parecen ser los únicos que pueden con ella? ¿Editores y economistas le sacan partido a la crisis?

2. ¿Conoce la tipología del lector que devora sus libros?

3. ¿Qué puede hacerse desde el mundo de la cultura para aliviar estos malos momentos?

4. En la Feria del Libro casi todos los editores disfrutaron los primeros brotes verdes. ¿Habrá más o se acabarán agostando?


5. ¿Qué consejos les daría, para sobrevivir a la crisis, a un editor, a un librero, a un universitario y a un lector al borde del ERE?

Leopoldo Abadía

Lo que comenzó con un sencillo correo electrónico en el que un venerable profesor jubilado del IESE explicaba la crisis económica a su interlocutor creció y creció hasta que ha acabado convirtiéndose en uno de los libros más vendidos del año. Con más de 10 ediciones y 150.000 ejemplares vendidos, La crisis ninja (Espasa, 2009), de Leopoldo Abadía (Zaragoza, 1933) ha convertido a su simpatiquísimo autor en todo un fenómeno mediático que coquetea con el late-night televisivo y ha llegado a protagonizar un anuncio de una conocida petrolera.

1. Puede que eso de que los libros sobre la crisis la vencen sea una visión del tema. Sin embargo, creo que este momento tan complicado realmente preocupa a la gente. Tal cosa se convierte en demanda y los autores lo han intuido. Aun así, los lectores lo que quieren es que alguien les anime a seguir adelante.

2. El tipo de lector que está leyendo mi libro es una de las cosas que más me sorprende y que más me gustan: desde jóvenes de más de 90 años a jóvenes de 15 años. Estudiantes,abogados, médicos. Carniceros, taxistas, consultores, banqueros, políticos... es algo fenomenal. Los voy viendo cuando firmo ejemplares y es una maravilla.

3. Lo que se debe es formar. Todo producto que esté enmarcado ahí debe tener la intención de entretener y además formar. Si no cumple ninguna de las dos opciones creo que no es un producto cultural, es otra cosa. Si el resultado es formativo permite a la gente tranquilizarse, desconectar y analizar bien su situación.

4. Brotes verdes reales no hay. Si en momentos determinados -y cruciales- las cosas van bien, es muy bueno. Pero no hay que dormirse en los laureles. Los editores deben seguir sin bajar la guardia. Si así lo hacen, tendrán que producirse buenos resultados más tarde o más temprano.

5. A todos les recomendaría lo mismo: optimismo (sacar el mejor partido a esta situación), no distraerse (centrarse en las prioridades) y prudencia (no pasarse ni por lanzado ni por cobarde). Y, por supuesto, máxima decencia, desempolvar nuestro manual de instrucciones personal, echarle imaginación y valentía para salir adelante.


Carlos Rodríguez Braun

“No es esto, no es esto”, parece clamar Carlos Rodríguez Braun (Buenos Aires, 1948), catedrático de Historia del Pensamiento Económico de la Universidad Complutense de Madrid, en su libro Una crisis y cinco errores (LID, 2009). Para este liberal irónico y desacomplejado, ni la crisis está causada por el liberalismo ni las soluciones estatalistas son incuestionables.

1. Los autores de libros sobre la crisis no somos los únicos que podemos con ella. La idea de que estamos ante el fin del mundo es cuidadosamente cultivada por los gobernantes, porque no hay combustible más eficaz para la opresión del poderoso que el miedo de sus súbditos. Pero Abraracúrcix se equivocaba: el cielo no caerá sobre nuestras cabezas. Al menos sobre la mayoría. El grueso de la población seguimos trabajando… y más que lo haremos para pagar los impuestos con que los gobernantes, que nos han metido en la crisis, pretenderán generosamente sacarnos de ella. En cuanto a lo de sacar partido a la crisis, esto es algo que todos procuran hacer. Así como la crisis se gesta entre las alegrías de la expansión, la recuperación se gesta entre las desventuras de la recesión.

2. Hay de todo, como en botica, pero especialmente gente buena y generosa. Y que también son personas preocupadas por lo que sucede, cómo no.

3. De entrada limpiar las telarañas progresistas que hacen que tantos insistan en que todo es culpa del capitalismo. Es muy interesante cómo se ha ido desinflando la bobada progresista conforme a la cual la crisis económica demostraba que el capitalismo es malísimo. Lo será pero ¡al final aquí todo el mundo quiere salvarlo!

4. Habrá más brotes verdes, claro, y saldremos de ésta, a pesar del Gobierno. Terminó el Diluvio Universal, la Peste Negra del siglo XIV y la crisis de 1930. No hay mal, ni crisis, ni Zapatero, que cien años dure.

5. Al editor le diría que no publique libros que nos amargan la vida echándonos la culpa a los ciudadanos libres de todo lo malo que pasa; al librero, que ajuste costes, aguante el chaparrón, y que no procure ganar dinero bloqueando la libre competencia; al universitario, que termine la carrera; y al lector al borde del ERE, que tenga mucho cuidado.


Fabián Estapé

Se trata de uno de nuestros más grandes economistas. Fabián Estapé (Portbou, 1923) ha publicado recientemente Mis Economistas y su trastienda (Planeta, 2009).

1. Desgraciadamente, a pesar de que algunos autores vendan muchos libros sobre la crisis, ninguno llegará a la altura de John Kenneth Galbraith, cuyas obras de temática económica han alcanzado siempre altos puestos en las listas de best-sellers. Por otro lado, considero que ni los editores y mucho menos los economistas le estamos sacando beneficio a la crisis porque, entre otras razones, no vendemos soluciones universales y a medida de todo.

2. No conozco el perfil pero me aventuro a pensar que en ningún caso se trata de adolescentes ni de iletrados, pues el tema suele tener enjundia.

3. Sobre todo, informar y difundir obras como la ya mencionada de Galbraith.

4. Mientras sea más barato comprarse un libro (o regalarlo) que viajar, ir de copas…, o hacerse un buen traje, el mercado editorial se mantendrá. Las crisis dan problemas a unos y reportan beneficios a otros.

5. Daría a todos la misma recomendación, atribuida a Einstein: “La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. Trabajemos duro para acabar de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla”.


Carlos Salas

Carlos Salas (Caracas, 1956) no es economista pero sí uno de los mejores periodistas económicos de nuestro país. Ejerció como redactor jefe de Economía y de Internacional en El Mundo, dirigió las revistas Capital, El Economista y Metro y actualmente colabora con elmanifiesto.com y con el suplemento Mercados del El Mundo. Su última obra se titula La crisis explicada a sus víctimas (áltera, 2009), una respuesta tan razonada como entretenida a los interrogantes en torno a la recesión.

1. Quién, por qué, y hasta cuándo. ésas son las tres preguntas que se hacen los españoles en estos momentos críticos. ¿Quién? La irresponsabilidad de bancos y cajas (y sí, un poquito cada español y su codicia); ¿Por qué? Porque cuando el dinero alimenta la codicia, se nubla la vista. ¿Hasta cuándo durará? Hasta el momento en que te levantes del sillón y afrontes la crisis.

2. Todo el mundo. He escrito un libro para que lo entienda desde el estudiante, hasta la vendedora de pipas. Y la gente me dice: ¡Sí, lo entiendo!

3. Hay que entretener. La prueba es que ha aumentado el consumo de libros. Supongo que aumentará el consumo de entradas de teatro, de espectáculos... Se evaden durante el día, y leen libros sobre la crisis por la noche.

4. Los editores seguirán vendiendo libros mientras sepan colmar la angustia de los lectores.Quieren explicaciones (seguro que faltan algunas por dar), quieren esperanza, y sobre todo, que se lo contemos con mucha claridad.

5. Al editor: Apuesta por los periodistas económicos. Hay mucho talento.
Al librero: Destaque en su vitrina los libros sobre la crisis. Venderá más.
Al universitario: Estás viviendo uno de los momentos históricos de este país. ¡Compra un libro sobre la crisis!
Al simple lector al borde del ERE: El ERE no es el final. Lucha, lucha, lucha. La caballería no va a venir a salvarte. Es lo que digo al final.


Fernando Trías de Bes

El hombre que cambió su casa por un tulipán (Temas de hoy, 2009) es el título con el que el economista y escritor Fernando Trías de Bes (Barcelona, 1967) se sumerge en los orígenes de la crisis con sus variopintos desvaríos.

1. Los fenómenos sociales que capturan la atención de los medios suelen reflejarse después en las librerías en forma de ensayos. En el caso de la crisis, además, se trata de un tema que afecta a todo el mundo. Nadie queda indemne y las personas quieren comprender la crisis de cara a protegerse de ella.

2. No tengo ni la más remota idea.

3. La cultura ya está haciendo muchas cosas. Es un sector de actividad importantísimo. Los libros, por ejemplo, en tiempos de crisis son una opción de ocio barato o bien un regalo asequible. Dígame otras cosas que se puedan regalar con 15 ó 18 euros para salvar un compromiso y quedando bien. No hay tantas.

4. No lo sé. No soy adivino. Lo que es seguro es que la situación es grave, que los desequilibrios persisten y que las referencias históricas de crisis similares duraron varios años.

5. Al editor: Que busque valores seguros, que seleccione con más exigencia que antes de la crisis económica, cuando el número de títulos anuales se había disparado.
Al librero: El secreto para la supervivencia de cualquier comercio al por menor en estos momentos está en la gestión de los stocks.
Al universitario: Que si acaba los estudios y no encuentra trabajo siga formándose (si económicamente puede hacerlo).
Al simple lector al borde del ERE: Buf. Ahí me callaría.


Alberto Recarte

El Informe Recarte (La Esfera de los Libros, 2009) fue calificado por Federico Jiménez Losantos de “extraordinario desa-fío intelectual”. Su autor, el economista Alberto Recarte (Madrid, 1947) da cuenta en él, desde una perspectiva múltiple, de la siguiente cuestión crucial: ¿Cómo es posible pasar del mundo feliz de la globalización a la actual recesión mundial?

1. La crisis ha sorprendido a la gente y es normal que quieran enterarse de por qué ha ocurrido todo, y saber cuándo terminará, en qué momento lograrán salir de ella.

2. Me he encontrado y he conversado con muy distintos tipos de lectores: muchísimos empresarios, empleados de la administración pública, trabajadores de la banca y también una gran cantidad de universitarios.

3. Lo que se debe hacer desde la instancia cultural es intentar extractar los temas fundamentales de la crisis sin asustar a nadie, dar cabida a las explicaciones ortodoxas sin catastrofismos y sin engaños, lo que no ha hecho el Gobierno a lo largo de tanto tiempo. Por ejemplo, vender con falso optimismo el descenso del paro durante los dos últimos meses es de una gravísima irresponsabilidad. Habría además que explicar que el sector financiero es muy diferente a los demás. ¿Por qué hay que ayudarlo?, se preguntan. Por su peculiaridad. Pero también hay que decir que esa ayuda no debe ser gratis y los que se han mostrado ineficaces deben pagar el precio.

4. Es cierto que hay brotes verdes pero no son los que se dicen que son. Los dos brotes verdes verdaderamente importantes para la economía española son la bajada de los precios -un 1%, mucho más que el 0,1% de la zona euro- y la reducción del déficit, que probablemente mengöe en un 50%. éstas serán los dos claves para el crecimiento futuro.

5. Al editor: Que sea cuidadoso con lo que publique y que reduzca las tiradas.
Al librero: Que escoja y publicite el tipo de libros que se van a demandar, como las novelas policíacas, muy adecuadas para estos tiempos.
Al universitario: Que estudie, que estudie mucho, porque el futuro que le espera será muy complicado.
Al lector: Que se busque un libro entretenido, una novela policíaca, ya digo, mientras pasa la crisis.


Santiago Niño Becerra

En lo que respecta a señalar el final de la crisis hay, como en todo, los que aprecian la botella medio llena o quienes la ven medio vacía. Para Santiago Niño Becerra (Barcelona, 1951) , catedrático de Economía de la Ramón Llul, la botella está sencillamente rota. Es lo que afirma en su exitoso El crash del 2010 (Lince, 2009), en el que asegura que lo más terrible llegará el año próximo.

1. Entiendo que los libros serios sobre la crisis pueden ayudar a que sus lectores la entiendan, es decir, a que se entienda, no a resolverla: la crisis es
inevitable e irresoluble con las herramientas que se están utilizando. Los buenos editores son parte del proceso logístico de expansión de esas ideas, y los economistas..., en fin..., yo siempre digo lo que pienso. Ningún problema puede resolverse sin entender su naturaleza. Y algunos, ni siquiera entendiéndola.

2. Según sé, hay personas muy variadas, tanto en su lugar de residencia como en su profesión. Me consta que muchas de mis lectoras y muchos de mis lectores me conocían de anteriores lecturas en diversos medios. Me dice mi editor que le consta que han pedido muchos ejemplares varios grupos de estudio, tanto de la banca como de los sindicatos. A juzgar por algunas consultas que me llegan, leen mi libro personas que no quieren que les den consuelo, sino que les cuenten la verdad de lo que está pasando.

3. Pienso que lo auténticamente esencial es que la gente, eso que se denomina el hombre de la calle, sea consciente de donde está, de cuál es realmente la situación, de que el milagro, sea éste cual sea, no es posible. Y pienso que el mundo de la cultura puede hacer mucho en ese sentido. Leer es el mejor instrumento jamás inventado para ayudar a pensar.

4. No existen los brotes verdes, sino las consecuencias de haber inyectado billones de dólares, en mayor o menor medida, en todos los países; es lo que yo denomino el efecto anfeta: si a una persona famélica se le da un estimulante, se reanimará, pero la causa de su desnutrición seguirá ahí hasta que no se resuelva. A la que los efectos de esas anfetaminas se diluyan, en septiembre / octubre, se acabó: volveremos a lo de antes, pero peor, porque se ha estado contribuyendo a que la población creyese el milagro posible.

5. Al editor: Que medite muy bien si los libros que publica son necesarios y que construya una muy buena red logística.
Al librero: Que escuche a los editores profesionales.
A un universitario: Que desarrolle su capacidad de aprendizaje, que aprenda a trabajar en equipo, que acabe sus estudios con la mayor cantidad de prácticas de calidad posibles en su currículum, lo que ya es un hecho diferencial, y que acabe sabiendo inglés.
A un simple lector al borde del ERE: Dependerá de sus conocimientos, de sus capacidades, de su edad, de su currículum...





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