Edición impresa |
LIBROS
Vacilación
Anthony Burgess
Traduc.: D. H. Colmenares. Acantilado. Barcelona, 2009. 330 páginas, 22 euros
Germán GULLÓN | Publicado el 18/09/2009
El escritor británico Anthony Burgess (1917-1993) escribió esta novela, afirman varios críticos, para demostrar que podía contar una historia de espías con humor y profundidad intelectual, cualidades supuestamente ausentes de las populares obras de Ian Fleming y de su personaje James Bond. Cuatro años después de aparecer la ficción que le hiciera universalmente famoso, La naranja mecánica (1962), publicó Vacilación (1966), inédita en español hasta hoy. Una novela de entretenimiento, negra, cuya trama o espina dorsal consiste en el relato de la misión encomendada a un agente secreto: rescatar a un científico inglés que trabaja en Rusia desarrollando combustibles para los cohetes destinados a la conquista del espacio. La trama resulta, pues, parecida a la de libros convencionales del subgénero de espionaje. Lo diferente proviene de la profundidad intelectual con que el autor narra unas situaciones ricas en anécdotas.
La calidad del texto emana de la hábil manera en que vienen hilvanados los temas dominantes de los años 60, la época de la guerra fría, y los cinco personajes principales de la novela: Dennis Hillier, el narrador; Edwin Roper; un precoz niño de 13 años, Alan; su hermana Clara, de 16 años, ansiosa de descubrir los secretos del sexo; la bella hindú Miss Devi, que ya los sabe todos, y un rico homosexual de dudosa reputación, Theodorescu. El agente encargado de la misión es Hillier y debe traer al redil a su mejor amigo de la infancia, Roper.
Hillier se dedica a hacer la crónica de su intento de rescatar a Roper de los rusos y, de paso, aprendemos de sus azarosas vidas. Ambos participaron en la II Guerra Mundial, siendo testigos de las carnicerías ocasionadas por los bombardeos aliados. Roper encontrará una manera de acallar su conciencia mediante el matrimonio con Brigitte. Hillier la conocerá, y se sorprenderá tanto de su alta temperatura sexual como de su ideología, pues ella piensa que los aliados destruyeron una gran nación.
Una parte de la novela transcurre en el barco que navega hacia Crimea, donde Hillier debe raptar a Roper y devolverlo a Gran Bretaña. Las incidencias de la travesía revelan que en el juego de la guerra fría no hay buenos ni malos, sino seres humanos en busca de satisfacer sus deseos íntimos. Una lectura sumamente entretenida que aviva la inteligencia del lector.