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LIBROS
El club de los estrellados
Joaquín Berges
Tusquets. 271 pp., 19 euros
Care SANTOS | Publicado el 09/10/2009
La nostalgia de la infancia, la soledad incurable, la amistad anestésica y la vida que todo lo enreda son algunas de los ingredientes con que se ha cocido esta primera novela del zaragozano Joaquin Berges (1965). La historia nos sitúa ante dos amigos, Francho, anodino trabajador de correos, compañero de la hermosa Hortensia, y el narrador, quien desde la posición de privilegio que le ofrece la barra de su bar sabe a diario de los otros dos. Secretamente enamorado de Hortensia y tal vez encandilado por las nada sublimes peripecias de Francho, nos las desgrana con meticulosidad, mientras trata de hallar el modo de acercarse a la mujer de sus sueños. Su falta de coraje en asuntos amorosos, su silencio constante y su sufrimiento conforman la trama secundaria, que no puede desgranarse de la principal.
En ésta conocemos la compleja personalidad de Francho, que apenas se diferencia de la de su amigo y comparte con ella características tan principales como la soledad y el silencio. Pero lo que más me gusta es el ritmo. No sólo el que ha elegido el autor para revelarnos el secreto de una trama compleja, sin prisas falsamente cinematográficas. También hablo del ritmo de los personajes. Da la impresión de que los actores de esta historia no tienen ninguna prisa, regresan a casa moviéndose sobre una gravedad extraterrestre como un astronauta durante un paseo espacial. Hay algo envolvente en todo ello que cautiva como lo hace una cadencia tenue y trágica. Una novela que se lee como se escuchan los fados. Al terminar, uno sabe que lo que se le ha contado tan bien es la tristeza. Y que la tristeza tiene mil caras.
Una atea contra el Islam
La polémica de sus últimos años
El 11 de septiembre hizo hablar a Oriana Fallaci tras 10 años de silencio. Y de qué manera. Con La rabia y el orgullo, publicado el mismo 2001, la legendaria periodista alzaba su pluma contra el Islam, cuya amenaza veía imparable. Con La fuerza de la razón (2004) y El Apocalipsis (2004) ampliaba la apuesta y advertía sobre la incompatibilidad entre Occidente e Islam y la previsible derrota del primero. Ambos libros vendieron millones de ejemplares y levantaron una descomunal polémica que le haría sufrir virulentas críticas de racismo e incluso procesos penales. Fallaci, atea militante, se acercó aquellos años a la Iglesia pues, como dijo: Me siento menos sola cuando leo los libros de Ratzinger.