Felipe SAHAGÚN | Publicado el 09/10/2009 | Ver el número en PDF
¿Cómo fue posible el genocidio camboyano? ¿Cómo llegaron los Jemeres Rojos al poder, en 1975, y por qué liquidaron a más de millón y medio de compatriotas, un tercio de la población, en menos de cuatro años? ¿Quiénes cometieron tantos y tan horrendos crímenes? ¿Por qué muchos camboyanos han preferido olvidar? ¿Qué ha sido de los criminales y qué huella han dejado en los supervivientes y en sus hijos? ¿De dónde brota el orgullo nacionalista que todo visitante u observador encuentra en los camboyanos, sobre todo cuando se habla de la Kampuchea Democrática (1975-1978)? ¿Cómo una población tan reducida (hoy 14 millones) y pobre (menos de 600 dólares de renta por habitante), sin recursos naturales estratégicos, pudo tener en jaque a la política mundial durante buena parte de la guerra fría y condicionar la política exterior de China, Rusia y EE.UU.?
Víctimas de los jemeres en el museo en su memoria. Foto: Philippe López