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revista de libros


Edición impresa |  LIBROS

Maintenant

Arthur Cravan

Trad. J. Gauchet y E. Fons. El Olivo Azul. Córdoba, 2009. 119 páginas,14’90 e.

  • Resultados:

Luis Antonio DE VILLENA | Publicado el 30/10/2009



Maintenant fue una pequeña revista hecha en París entre 1912 y 1915 -salieron 5 números y otro quedó en puertas- por un alto y algo mastodóntico joven británico, aunque nacido y educado en Lausana, que se firmaba Arthur Cravan (1887-1918) pero que en verdad se llamaba Fabian Lloyd. Para muchos, la obra mejor de Cravan es su vida, según esa teoría (que fascinó a los simbolistas) de hacer de tu vida una obra de arte. Boxeador, dandy, poeta, viajero, enamoradizo y provocador, Cravan fue un modelo de lo que muchos vanguardistas querrían para sí mismos. Escribió: “Que se sepa de una vez por todas: no quiero civilizarme.”

Una de las cosas de las que más presumía el provocador Cravan era de ser sobrino de Oscar Wilde, al que admiraba. No todos le creyeron entonces, pero era verdad, aunque nunca conociese a Wilde. Y su obsesión por el irlandés hace que haya referencias a Oscar en casi todos los números de “Maintenant”, especialmente en el 3 (de 1913) con el relato titulado “¡Oscar Wilde está vivo!”, donde cuenta cómo, una noche, se le aparece (mejor, se presenta) en su casa el envejecido escritor, que no ha perdido su ingenio, y que se pasea como una sombra por su acogedor París.
Tras un boxeo-show en Barcelona, en 1916, Cravan se marcha a Nueva York casado con Mina Loy, mujer muy atractiva y moderna y una de las poetas clave de ese tiempo convulso. él le pide a ella que le espere en Buenos Aires pero Cravan nunca llegó, desapareciendo (¿suicidio, naufragio?) en aguas del Golfo de México a los 31 años.

En 1917 había escrito en Nueva York (quizá con destino a un número de “Maintenant” que no llegó a salir) una suerte de largo poema en prosa, titulado “Notas”, que se publica al final de esta edición, y que está muy cerca de lo que será la escritura automática de los surrealistas. Y es que todo en Cravan apuntaba a una vanguardia que tendría más que ver con “Dadá” que con el futurismo, aunque en las páginas de “Maintenant” (escritas todas por Cravan, aunque a veces utilizara algún pseudónimo) todo se mezcla un poco: desde sus poemas informales a algunas prosas que son acaso lo mejor del invento. Por ejemplo en el nº 2 (de 1913) el texto “André Gide” relata una visita un tanto atípica al escritor, quizá suponiendo vengar a Wilde y que se vuelve un alegato contra Gide, con el que coquetea y del que se burla.

Pero el número más subversivo de “Maintenant” fue el 4 (de 1914) con un artículo “La exposición de los Independientes” donde narra su visita a esa muestra pictórica, no dejando títere con cabeza. Con todo, Cravan será admirado por Breton, Man Ray, Blaise Cendrars y Guy Debord, más modernamente, y pese a ser ante todo un personaje singular (ángel con cuerpo de elefante), la vanguardia no se entiende del todo sin su solitaria y peculiar revista, que ahora tenemos en un volumen solo.






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