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revista de libros


Edición impresa |  LIBROS

Laúd y cicatrices

Danilo Kis. Trad. de Luisa Fernanda, Garrido Ramos y T. Pistelek

Acantilado. 128 pp. 15 e.

  • Resultados:

Rafael NARBONA | Publicado el 24/12/2009



Serbio, judío, inconformista, inclasificable, Danilo Kis (Subotica, 1935-París, 1989) no reconocía otra patria que esa Europa central tolerante y cosmopolita, donde se gestó la literatura de Kafka, Bruno Schulz o Canetti. Apasionado por las mujeres, Kis intentó comprender la plenitud y la desintegración de las relaciones sentimentales. Sin perder el humor, nunca se desprendió de un moderado pesimismo, que determinó su interés por la muerte, la soledad y el fracaso. Su elegancia le prohibió adherirse a la causa de la desesperación metafísica. Su clarividencia le impidió identificarse con los dogmas revolucionarios. Siempre desconfió del Estado.

Laúd y cicatrices es un libro póstumo. Se trata de cuentos breves, compuestos entre 1980 y 1986, donde se mezclan la autobiografía, la introspección y la parodia. “El apátrida” presenta la vocación literaria como una ruidosa forma de inadaptación. El escritor es un ser excéntrico, casi un tránsfuga de la vida, que necesita alejarse de todo para adquirir una identidad y una perspectiva. Danilo Kis muestra la misma hostilidad hacia lo racial y lo social. Ni la biología ni el linaje pueden explicar al hombre. El hombre es un misterio que sólo se esclarece en la inminencia de la muerte, cuando se aproxima la experiencia más radical. “Yuri Golets” redunda en la figura del escritor como ser atípico y marginal. La pérdida del ser más querido empujará a Yuri a buscar el suicidio. Los libros sólo contienen preguntas. No enseñan nada. Sólo es importante el deseo. La voluntad no puede nada frente a la pasión. “El poeta” continúa con la peripecia del escritor en el mundo. Las tiranías sólo consienten a los poetas cuando se prestan a colaborar con ellas. Laúd y cicatrices revela una sensibilidad religiosa. El escritor no debe limitarse a construir una obra. Su obligación es “añadir algo de bondad” al mundo. “Cada palabra escrita es como la Creación”.

Danilo Kis sobrevivió a la matanza de Novi-Sad. La conciencia de ser la voz de los que fueron brutalmente asesinados se expresa en su compromiso con las víctimas. Las palabras no pertenecen al autor, sino a los que desaparecieron sin la oportunidad de manifestar su presencia en el mundo. La tentación del silencio es inaceptable. Laúd y cicatrices añade verdad y belleza a un mundo cada vez más doliente y desesperanzado.






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Danilo Kis. Foto: Archivo