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TÚA BLESA | Publicado el 24/12/2010
Frente a la declaración apocalíptica de que la poesía ha muerto, como también se dice de la novela o del humanismo, este libro responde desde el título reafirmando su vitalidad y, retomando el Howl de Ginsberg, que da pie a uno de los poemas, lo hace en forma de aullido o mordisco de perro, tal como se advierte en Cave Lunam. Valga lo dicho para dar algunas de las pistas; otra es el punk, a lo que se reiteran las referencias, de la poética de que se parte y que se expresa con un cierto feísmo en el léxico, como puedes joderme, y se habla de masturbaciones o de la regla, muy en consonancia con una de las tendencias de estos últimos años. No faltará quien tome esas frases para descalificar este tipo de escritura, pero convendrá recordar que ya lo hizo Catulo y lo viene haciendo Leopoldo María Panero, a quienes nombro porque además son mencionados en este libro, y son autores hoy canonizado uno y en trance de serlo, si no ya, el otro.









Luna Miguel