Octavio RUIZ-MANJÓN | Publicado el 22/04/2011 | Ver el número en PDF
Los cinco años largos que duró la República -antes de que saltara por los aires la precaria convivencia política de los españoles en julio de 1936- han gozado durante mucho tiempo de la simpatía benévola de la gran mayoría de los historiadores. Al fin y al cabo, se trató de una revolución, nacida de forma incruenta, en la que se experimentó una innegable democratización de la vida política española, con elecciones relativamente limpias y con un alto nivel de participación. También fue un periodo de generosos proyectos reformistas -especialmente en el campo de la educación- aunque no todos fueran abordados con el suficiente tacto. La urgencia revolucionaria pareció dominar a muchos de los artífices de aquel programa revolucionario. Pero, para muchos historiadores que iniciaron sus investigaciones durante los años del franquismo, el periodo republicano aparecía como un auténtico paraíso perdido.
Casasviejas, enero de 1933