Ricardo SENABRE | Publicado el 24/02/2012 | Ver el número en PDF
Como muchos otros autores, Carme Riera (Palma de Mallorca, 1948) ha abandonado, en cierto modo, la línea narrativa y temática mantenida en su media docena de relatos anteriores para adentrarse en la modalidad de la novela negra. No estaría de más llevar a cabo un inventario para averiguar cuántos escritores españoles, en las últimas décadas, han dado un giro a su carrera para tantear las posibilidades de lo que, a estas alturas, no sabríamos si calificar de moda o de epidemia. Desde que Hammett, Chandler, Ross Macdonald y otros autores, con la ayuda del cine norteamericano, sentaron las bases del género negro y lo pusieron en circulación, su cultivo ha crecido vertiginosamente. La novela negra se aparta del modelo tradicional del relato de enigma para destacar -y de ahí su atractivo- el marco de las acciones, las condiciones sociales que las hacen posibles. La vertiente sociológica descubre facetas que el esquema del crimen en habitación cerrada a la manera de Agatha Christie o Ellery Queen apenas había entrevisto. En este territorio se sitúa Naturaleza casi muerta.
Carme Riera. Foto: Antonio Moreno