N. AZANCOT / D. ARJONA | Publicado el 20/07/2012 | Ver el número en PDF
No hay termómetro que valga. Nuestros mejores y más populares autores se acercan al ferragosto (en todos los sentidos, literario, climático y bursátil) con más esperanza y lecturas demoradas que desconsuelo. No hay prima de riesgo que valga: los lectores, virtuales o no, esperan nuevas propuestas, y ellos (cuatro excelentes autores que representan el riesgo y el talento en géneros tan diversos como el relato, la novela más oscura y la bienmemoriada) releen clásicos, apuestan por lo últimísimo (como Matilde Asensi, por G. R. R. Martin y su Danza de dragones), mientras se reinventan para que la próxima temporada sea la mejor, o confiesan sus debilidades literarias. Así, Muñoz Molina admite que con sólo un buen comienzo para su próximo libro se daría por satisfecho, y Andrés Barba, que El oficio de vivir, de Cesare Pavese, fue su lectura veraniega más intensa.
Antonio Muñoz Molina, Matilde Asensi, Andrés Barba y Carlos Zanón