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Compañeros de viaje. Madrid-Barcelona, 1930

Xavier Pericay

Ediciones del Viento. La Coruña, 2013. 400 páginas, 22'50 euros

RAFAEL NUÑEZ FLORENCIO | 12/04/2013 |  Edición impresa


Recibimiento a los intelectuales en Barcelona (Marzo de 1930)

Cuatro han sido los ámbitos en los que ha desarrollado su actividad intelectual Xavier Pericay (Barcelona, 1956): el periodismo, la filología, el sistema educativo y la investigación histórica. Al adentrarse en esos campos Pericay ha mostrado otra faceta inherente a su labor, una inquietud política que opera como sustrato permanente de sus indagaciones y que, en un terreno más práctico, le llevó a la fundación con otros intelectuales catalanes del partido Ciutadans. Resulta congruente por ello que una figura como Josep Pla despertara su interés y, en efecto, Pericay ha dedicado algunos trabajos fundamentales al autor de El quadern gris.

Cito esos antecedentes porque permiten establecer que Pericay era el nombre idóneo para diseccionar este episodio histórico de las relaciones entre Cataluña y el resto de España: el sonado homenaje que, en forma de recepciones solemnes y banquetes multitudinarios, ofrecieron en marzo de 1930 las más distinguidas personalidades catalanas a los intelectuales españoles (no solo “castellanos” como con impropio reduccionismo se afirma en la contraportada). El motivo aparente era agradecer el apoyo mostrado a la lengua y cultura catalanas por la intelligentsia de habla castellana en los difíciles momentos -seis años atrás, en plena dictadura primorriverista- en que el general había arremetido contra el uso público del catalán.

Pero, más allá del afectuoso agradecimiento, había otras razones políticas más complejas, que aquí se diseccionan con finura y detalles, con la larga sombra de Cambó y sus peones como elemento recurrente. Y, sobre todo, se respiraba un ambiente distinto, como de fin de época, vísperas de un nuevo tiempo en el que viejas aspiraciones empezaban a verse como realizables. Por eso es tan importante la fecha, a un año de la proclamación del régimen del 14 de abril. Los entusiasmos de aquella anticipada primavera catalana anunciaban ya la generalizada euforia que acompañó el nacimiento de la República. Aunque no todos, ni mucho menos, de los que aquí aparecen estuvieran pensando necesariamente en una solución republicana. El libro se divide en dos partes, con un breve epílogo melancólico. La primera, más que un simple “Prólogo”, son casi 150 páginas dedicadas a trazar el contexto político y cultural en que se fragua la iniciativa, remontándose varios años atrás, a la segunda mitad de los años veinte. La segunda parte, la más extensa, da cuenta minuciosa de los actos que tienen lugar entre el lunes 17 y el martes 25 de marzo, con detenimiento especial en los días centrales, domingo 23 y lunes 24, en los que se desarrollan los acontecimientos más relevantes, en Barcelona y Sitges. Entre ellos, la famosa cena en el Ritz, en la que se hermanan los intelectuales de Madrid y Barcelona. Allí pronuncian discursos Gecé, Sáinz Rodríguez, Marañón, F. de los Ríos, Ossorio, Ortega y M. Pidal por una parte, y Serra y Pi i Sunyer por los anfitriones. De la reunión sale un telegrama al presidente Berenguer solicitando la derogación de “las disposiciones de la dictadura que han deprimido y agraviado la lengua y la libertad de Cataluña”. En otra reunión en el restaurante Patria, templo de la izquierda, Azaña proclama que “queremos la libertad catalana y española. El medio es la revolución; el término, la República”.

Optimismo desbordante en la prensa en catalán y en castellano: en aquel momento todo parecía posible. Pericay termina bruscamente la descripción minuciosa de esas jornadas y escribe un breve epílogo desde la atalaya de 1940: poco queda de aquel entusiasmo e incluso de los hombres que lo protagonizaron. Si las fechas de marzo de 1930 querían simbolizar el “triunfo de la pluma sobre la espada”, diez años después, guerra civil mediante, se puede constatar la dimensión del fracaso. Pericay ha escrito una crónica impecable de aquel evento, excelentemente documentada y siempre impregnada de una inteligente distancia irónica. El cotejo explícito con el hoy daría para otro libro. En éste lo único que se echa en falta es un índice onomástico.




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