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Care SANTOS | Publicado el 13/11/2003
Con una colección de explícito nombre, Bárbaros noveles, y la manifiesta voluntad de publicar autores nuevos, ajenos a los circuitos más comerciales, nace en Barcelona este nuevo sello editorial, Barataria. Su primer título, del catalán afincado en Madrid José Antonio Miquel Silvestre -firma con los dos apellidos- es, de entrada, toda una sorpresa. Bajo un diseño llamativo se esconde la historia de un registrador de la propiedad cansado de su vida, que decide lanzarse a una aventura sentimental con una muñeca hinchable. Los parentescos con Max Aub no son descabellados: el personaje no desmerece al universo del célebre vanguardista, como no lo hacen los secundarios que tropiezan con él en su peregrinaje urbano y que tratan de enmendarle, recriminarle o hacerle razonar, sin ningún éxito. Por si no tuviera suficientes contratiempos con las pretensiones vitales del protagonista, que despacha productos eróticos en un sex-shop, tropieza la rigidez de un padre abogado que desea para su hijo un porvenir jurídico como el suyo. Los detalles biográficos que esconde este detalle se adivinan al leer la contracubierta que hace referencia al autor.







