Edición impresa | OPINION
Juan PALOMO | Publicado el 15/05/2009
Me gusta el cambio, sí señor, me gusta que al fin esté al frente del INAEM un gestor solvente, conciliador y sensato como Félix Palomero, que sospecho que no actuará como el elefante en la cacharrería teatral, o casi, que fue Juan Carlos Marset, que enfadó a tantos. Aunque, si quiere durar en una Casa con siete chimeneas y mil cambios, haría bien Palomero en fijarse en la trayectoria discreta, inteligente y sutil del leonés Rogelio Blanco, director general del Libro desde la llegada de Zapatero, y zumbullido de hoz y coz en sus archivos republicanos y sus memorias históricas, que al jefe tanto le gustan. La prueba es que ninguno de los tres últimos ministros ha osado moverle la silla. ¡A ver, con un material tan sensible en la mano, cualquiera se atreve!









Juan Carlos Marset, Félix Palomero, Rogelio Blanco, y V. S. Naipul