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Edición impresa |  OPINION

El hermano maldito

Por Luis María Anson, de la Real Academia Española

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LUIS MARÍA ANSON | Publicado el 26/06/2009


¿Qué interesante libro! José María Zavala, de la mano de Ramón Franco, abre caminos para entender mejor al otro Franco, al que fue dictador de España durante cuarenta años, al legionario que, conforme a su código de honor, sólo abandonaría su puesto con los pies por delante, de muerte natural o de muerte violenta. Tras el pavor de la guerra incivil estalló la paz y, con ella, la zozobra de la contienda mundial, los fusilamientos incesantes, el atropello de la libertad de expresión, la deificación del dictador, la frontera de la miseria para los españoles, “Franco nos prometiste pan blanco y ahora que eres caudillo nos lo largas amarillo”, cantaba clandestinamente un pueblo acosado y turbio.

La clave del libro de José María Zavala, Franco el republicano, son las cartas que en abril de 1930 se cruzaron los dos hermanos, las cartas de las dos Españas que helarían el corazón de los españoles. El 8 de abril, Francisco Franco se dirigió afectuosamente a su hermano, el célebre aviador, recriminándole su conducta con retórica y sofismas. La respuesta de Ramón, cuatro días después, fue contundente y reflejaba lo que de verdad estaba ocurriendo en España. Un año más tarde no quedaba casi nada de lo que afirmaba Francisco y se había hecho realidad lo que aseguraba Ramón. Bajo la apariencia de la República triunfante se ponía en marcha la revolución.

Alfonso XIII perdió las manos de la nación porque no supo conectar con el socialismo que avanzaba. Se quedó estúpidamente sin el cerebro de España porque, tanto él como su entorno aristocrático y letrinal, se dedicaron a hostigar a los intelectuales. Sin el cerebro y sin las manos del cuerpo social de la nación, delenda est Monarchia, la Monarquía debía ser destruida de forma ineluctable como anticipó José Ortega y Gasset, la primera inteligencia del siglo XX español

Pero la República no fue de todos. Si lo hubiera sido viviríamos todavía bajo la II República española. Pero aquella República no fue una forma de Estado sino una ideología revolucionaria que se desarrollaba hacia la gran fascinación de la época: el comunismo. Frente a la dictadura del proletariado que estaba en puertas reaccionó la clase media decidida a imponer su propia dictadura, es decir, el fascismo. Comunismo y fascismo lucharon en la guerra incivil, dos extremismos atroces que relegaron en el zaquizamí de la Historia a la moderación, al centro derecha y al centro izquierda que representaban al 80% del pueblo español.

Ramón Franco fue héroe nacional por el vuelo del Plus Ultra, gozó del apoyo de Alfonso XIII, fue degradado de la aviación militar por indisciplina, se dedicó entonces a conspirar contra el Rey, le rehabilitó la República que le destituyó después por su implicación en una insurrección de extrema izquierda, se instaló en Washington y al estallar la guerra incivil, descorazonado por el desastre republicano, se sumó al movimiento fascista de su hermano Francisco. Un accidente de aviación, minuciosamente estudiado por Zavala, terminó con su vida antes de que la victoria en la guerra incivil encumbrara definitivamente a su hermano en el caudillaje vitalicio que sólo terminó en 1975 con la muerte, tras una agonía de tragedia griega.

Juan Avilés ha hecho una espléndida crítica de Franco el republicano en estas páginas. Yo he leído el libro como si se tratara de una novela. He aprendido en él muchas cosas, he conocido mejor al otro Franco, al que me envió al exilio por mi artículo La Monarquía de todos, al que me esforcé en analizar objetivamente en mi libro Don Juan. He disfrutado mucho, en fin, con la claridad expositiva, el rigor histórico, la escritura translúcida y el esfuerzo de imparcialidad de José María Zavala.





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Luis María Anson.