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OPINION
Simios y apóstoles
Por Juan Bonilla
JUAN BONILLA | Publicado el 04/09/2009
Zafón recuerda, en la polémica sobre alta cultura/cultura popular, que Cervantes, Dickens, Shakespeare eran muy populares en sus épocas respectivas. Nos dice así, con todo derecho: para dar con el Cervantes de hoy, miren las listas de libros más vendidos. Qué raro que no haya recordado que el más leído de los años veinte era El Caballero Audaz, ni que un tal Ayguals de Izco vendía cientos de ejemplares más que Clarín, cuya Regenta hubo de esperar cien años a conocer una edición popular. Como siempre, ejemplos sobran para inclinar la balanza al lado que se quiera. Lo curioso es ese abuso de la lógica que opera de la siguiente manera: Usain Bolt es negro y jamaicano, yo soy negro y jamaicano, luego yo debo correr los cien metros en 9,58. Que luego uno tarde quince segundos en recorrer los cien metros, estropea la lógica, claro, pero para entonces ya se habrá dicho lo que había que decir: que lo difícil e importante no es recorrer los 100 metros en 9,58, sino ser negro y jamaicano, como Zafón.