IGNACIO ECHEVARRÍA | Publicado el 06/01/2012 | Ver el número en PDF
Semanas atrás, en una conversación de sobremesa, hube de enterarme (¡a estas alturas del curso!) de qué cosa es un troll en el vocabulario de Internet. Al parecer, la etimología del término remite a una expresión inglesa, trolling for suckers, que vale por pescar incautos', más o menos; pero su fortuna se debería a su asociación con los troles de la mitología escandinava y los cuentos infantiles, retratados a menudo como criaturas feas y odiosas inclinadas a la maldad. Saco esta información de la correspondiente entrada de Wikipedia, donde la palabra troll, en su acepción en Internet, es objeto de una exposición asombrosamente prolija, documentada y ecuánime. Por si acaso hubiera alguien todavía menos enterado que yo, extracto aquí la definición sumaria de troll que da la Wikipedia: persona que sólo busca provocar intencionadamente a los usuarios o lectores, creando controversia, provocar reacciones predecibles, especialmente por parte de usuarios novatos, con fines diversos, desde el simple divertimento hasta interrumpir o desviar los temas de las discusiones, o bien provocar flamewars (guerras de mensajes hostiles'), enfadando a sus participantes y enfrentándolos entre sí.