IGNACIO ECHEVARRÍA | Publicado el 16/03/2012 | Ver el número en PDF
El cierre del diario Público resulta por muchas razones lamentable, además de preocupante. Echaré particularmente en falta las incisivas columnas políticas de Isaac Rosa y los ácidos, a menudo carcajeantes apuntes de Roberto Enríquez (Bob Pop) sobre televisión y crónica rosa. Con Roberto, por cierto, coincidí días atrás en una charla que impartía el Colectivo Todoazén en el Museo Picasso de Barcelona. Al concluir la charla, nos fuimos unos pocos a tomar cualquier cosa y, como es casi preceptivo de un tiempo a esta parte, la conversación recaló durante un rato en las preocupantes perspectivas que se ciernen sobre el sector editorial. Roberto vino a decir que no veía que los editores acertaran a vender bien sus productos, que le parecía a él que no sabían transmitir convenientemente la idea de que la lectura puede constituir, sobre muchas otras cosas, una experiencia.