IGNACIO ECHEVARRÍA | Publicado el 06/04/2012 | Ver el número en PDF
Escribo desde Santiago de Chile. Llevo varios días en esta ciudad, en la que es verano todavía. Vine a dar una charla en la Universidad Diego Portales y a encontrarme con viejos y muy queridos amigos. Vine también a saludar y a felicitar, en su casa de Las Cruces, a Nicanor Parra. El antipoeta, sabio y lúcido como siempre, da vueltas a su discurso para el Cervantes. Sobre la mesa de su sala de estar hay un ejemplar del Quijote lleno de anotaciones. Durante la conversación, Parra hace observaciones luminosas sobre la novela y aventura muy de pasada lecturas inesperadas. Pero Parra es un escritor lento y concienzudo, y cuando le pregunto cómo lleva el discurso desespera muy sinceramente de tenerlo listo a tiempo. Necesitaría un año, me dice. Enfatizando su desaliento, señala la Biblia y me indica, con un guiño: Mateo, V, 37. Yo acudo al pasaje en cuestión y leo: Pero sea vuestro hablar: Sí, sí' o No, no', porque lo que es más de esto, de mal procede. Risas. Por otro lado, nadie sabe ahora mismo si finalmente Parra viajará a Madrid para recoger el Cervantes. Él mismo se mantiene a la expectativa de lo que, llegado el momento, le pida el cuerpo. No hay que olvidar que tiene 97 años. Y que si hay algo que lo ha caracterizado en todo este tiempo es haber actuado siempre conforme a su antojo.