publicidad
El Cultural
Viernes, 24 de octubre de 2014 | Actualización continua
El Cultural
  Búsqueda avanzada
Opinión Primera palabra

Cunqueiro o el periodismo literario

Por Luis María Anson, de la Real Academia Española
Ver todos los artículos de la 'Primera palabra'

LUIS MARÍA ANSON, DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA  | 27/04/2012 |  Edición impresa


César Antonio Molina, que fue un eficaz ministro de Cultura y es un excelente poeta, ha subrayado la melancolía de la ficción en la obra periodística de Álvaro Cunqueiro, agavillada en un libro que merece ser leído con atención. Xosé Antonio López Silva ha hecho una inteligente selección de los artículos y relatos publicados desde la guerra incivil hasta su muerte por el escritor gallego. En De santos y milagros, que publica la Fundación Banco Santander, se adensa la penetración y la influencia que tuvo Álvaro Cunqueiro en la vida intelectual española.

El periodismo, como la arquitectura, es arte y ciencia a la vez. Constituye una de las ciencias de la información, la más importante. Su estudio en la Universidad ha permitido en los últimos años la investigación sobre el ser periodismo, sobre el ente periodismo, en su más profunda acepción metafísica y científica. Además de ciencia, el periodismo es un arte, un género de la Literatura. Suele decirse que, en Europa, la poesía fue el género literario predominante en el siglo XVI; el teatro, en el XVII; el ensayo, en el XVIII, y la novela, en el siglo XIX. En el XX, el género literario por excelencia ha sido el periodismo. La Literatura como creación de belleza por medio de la palabra produce un placer puro, inmediato y desinteresado. Y ese placer, esa emoción estética, la han experimentado los lectores durante el siglo XX más que en ningún otro género, en el periodismo, a través del artículo, la crónica, el reportaje, el editorial, la entrevista, la nota necrológica, el comentario, incluso los titulares. Una parte sustancial de la mejor literatura española se ha hecho durante el siglo XX en los periódicos. Lo mismo ha ocurrido en otras naciones. Eso lo explicó muy bien, hace ya cuarenta años, Tom Wolfe. “El nuevo periodismo -escribió- no puede ser ignorado por más tiempo en su sentido artístico”, porque ha arrebatado el cetro de la Literatura a “la agonizante novela” y se ha convertido “en el género literario más vivo de la época”. Ahí están Bellow, Barth, Updike, Philip Roth, Norman Mailer, Truman Capote, Rex Reed, Bárbara Goldsmith, John Dunne y tantos otros que, en la Prensa norteamericana, dieron la razón a Tom Wolfe. También se puede extender esa tesis a Iberoamérica, que tiene encendidas hoy, entre otras muchas, dos estrellas: Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez.

Sin olvidar que el periodismo es, antes que nada, una ciencia de la información, como género literario ha tenido en España plumas cimeras. El mejor articulista del siglo XX ha sido, en mi opinión, José María Pemán. Durante sesenta años sus artículos deslumbraron. Junto a él brillan, entre otros muchos, los nombres de Azorín, Ortega y Gasset, Agustín de Foxá, González Ruano, Alberti, Cela, Manuel Aznar, Luis Calvo, Francisco Nieva, Juan Marsé, Manuel Alcántara, Antonio Burgos, Pedro Rodríguez y, sobre todo, Francisco Umbral.

Álvaro Cunqueiro se encuentra entre los grandes periodistas literarios del siglo XX. Ha sido un acierto recopilar una parte de su obra periodística en un tomo que carece de desperdicios. Junto a la belleza sobria de su expresión literaria, Cunqueiro demuestra una cultura universal que potencia y sedimenta lo que dice. “Nadie fue más hábil en huir de las prisiones de su tiempo”, escribe César Antonio Molina, y no le falta razón, porque el gran escritor gallego se debatió durante cuarenta años entre los convencionalismos oficiales y las ergástulas ideológicas de la dictadura, evadiéndose de ellas de forma habilísima y perseverante.


Zigzag

Juan Mayorga está en la cumbre. El sector más exigente de la afición al teatro le tiene en máxima consideración. Es de justicia que así sea. La calidad y la penetración de su obra de vanguardia asombran. Acudí a La Cuarta Pared al estreno de El chico de la última fila. Es una obra mayor por el juego de los planos escénicos que se entrecruzan y también por el desafío de cómo se produce, en algunas ocasiones, la creación literaria. Bien dirigida por Víctor Velasco, la comedia está interpretada con notables aciertos a ráfagas, destacando Samuel Viyuela y Miguel Lago. La mordacidad, la ironía y las permanentes descargas culturales completan el acierto de Juan Mayorga.


Luis María Anson


publicidad

Esta semana en Opinión
Primera palabra
Juan Palomo
Mínima molestia
Libro de la semana
Control+Alt+Supr
Inteligencia ajena
publicidad

Trolls digitales: Finalistas

El concurso de microrrelatos conducido
por Juan Aparicio Belmonte
y patrocinado por Ámbito Cultural

publicidad

publicidad

publicidad

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación, y nuestros servicios al usuario. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra política de cookies.