MARTA SANZ | Publicado el 11/05/2012 | Ver el número en PDF
La vida íntima se inventa -el concepto vida íntima es invención también- y, al recrearla a través de la escritura, se transforma: esa metamorfosis constituye su esencia. Decir la vida íntima es convocarla a existir. Internet es un medio que propicia una extraña forma de extraversión del yo: bajo el nick, uno es lo que parece porque nuestras ficciones hablan de nosotros. Los blogs son espacios auto-promocionales; incluso el que escribe bajo una identidad fantástica pretende que desnudemos su rostro bajo el antifaz. Se fusionan los géneros del anuncio y el diario. Tanto en las bitácoras enmascaradas como en las otras, las opiniones de cuarto de estar retumban en Oz antes de que la lengua quede paralizada por un cauto mordisco.