HÉCTOR G. OLARTE | Publicado el 03/09/2012
¿Podemos tomar decisiones para conseguir ser felices o somos marionetas zarandeadas por
el infortunio? Rosalie Blum es una novela gráfica que propone una reflexión canalla sobre la
influencia del azar en el destino. Pero lo hace con inteligencia y delicadeza. A través de las
desventuras del treintañero Vincent, asistimos a una regocijante historia romántica con el
transfondo de los desencuentros del protagonista con una madre neurótica. Así, este cómic
se construye sobre las ensoñaciones, el amor en sus diferentes vertientes y la ilusión por vivir
un día más.
No se trata de ponerse tremendos sino de ser capaces de dar con la motivación
necesaria para levantarnos cada mañana con un plan. Para Vincent, una trama de espionaje
se convierte en la excusa perfecta. La propuesta visual recoge maravillosamente los pormenores
cotidianos de una ciudad francesa de provincias, con un dibujo refinado y sugerente. Colores
de atardecer y noches enigmáticas. Por el camino encontramos unos secundarios de lujo, con
sus ocurrencias y reflexiones, que redondean el desarrollo de la trama haciéndola aún más
apetecible. Un cómic inolvidable, de esos que dejan poso y gusta recomendar. Para leer y
releer muchas veces.